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Leyendas de Costa Rica
narradas por Alejandra Alvarado Brizuela
La Segua
Según
dicen en el pueblo, la Segua era una mujer muy bonita que
gustaba de coquetear
con todos los hombres. Su madre, cansada de tanta deshonra y vugaridad
trató de hacerla entrar en razón, pero la muchacha
malagradecida, golpeó
a la pobre anciana y se
burló de ella, diciendo que estaba celosa
de su belleza. La madre, entre lágrimas y dolor, vio como
la ingrata
muchacha montaba el único caballo que tenían y venía
hacia ella con la intención de atacarla con el caballo.
El sacerdote
del pueblo escuchó los gritos desesperados de la pobre
anciana y corrió en su ayuda, pero llegó demasiado
tarde. Al ver lo que había pasado, alzó su Biblia
y maldijo
a la joven, todavía montada en el caballo, y la condenó
a pasar el resto de la eternidad con su cuerpo de mujer y la cara
del caballo, para que todos los hombres huyeran
de ella y se quedara
sola por siempre.
Mi bisabuelo, don Manuel de Alvarado, solía
contar esta historia cuando estábamos pequeños:
Los hombres trasnochadores
y borrachos tenemos más probabilidad de topárnosla
cuando venimos de la cantina pasando por trillos
y cafetales.
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